viernes, 31 de marzo de 2017

Hay muchas fotos a las cuales les guardo una especie de estima. Esta es una, se encuentra en el podio.
Es el reflejo de mi fuerza, esa que brilla en el peor de los momentos...
Me habían destruido de punta a punta. Había echo de mi un estropajo, algo descartable, me habían despojado de mi humanidad reduciéndome a objeto, un puto objeto animado. Un objeto, al cual llamaban cuando las cosas se tornaban apenas grises, solo para destruirme un poco más, para depositar sus demonios, efectuar una descarga de la podredumbre de su alma, de su esencia, de su moral. Hasta que puse alto. Me pare erguida y me dije a mi misma "-No me merezco esto"... Me bañé y me puse toda esa ropa la cual siempre me decía que no podía usar. "Que me iban a llenar de bardeadas, que no busque" me pinté, y en especial me pinté la jeta de rojo, así relucían mis dientes cuando mi sonrisa estallara en mi cara.
Me miro, hizo un gesto de desagrado y le sonríe. Le tire el primer disparo... Le dije que me lleve a pasear, a donde sea. Lo convencí y esta foto me la saco el. Hace casi un año...
Estaba hecha mierda. ¿Sabes cuanto dolor puedo ver yo ahí? De verdad, estaba destruida. Había reemplazado la sangre por lágrimas, y me iba con cada rechazo, con cada vez que me trataba como una tontita que tenía que entender que el amor (¿Amor?) No nos daba de comer. Que era (soy) una pendeja, que la vida no era así de fácil. Que no podías hacer lo que querías bien, lamentablemente había que conformarse con hacerlo por izquierda.
Me dió un lugar que obviamente me saco, cuando le movieron dos o tres billetes. Y lloré, llore un montón. Grité, me pase noches sin dormir preguntándole ¿Por que? Si yo no lo busque, yo no moví un dedo para estar ahí, pero sin embargo ahí me encontraba, llorando, pidiendo "por favor, no me lastimes"
Meses pase sin comer, me metía la comida a la boca y peleaba unos cuantos minutos hasta conseguir tragar un bocado. No quería ir a ningún lado sino tenía que ver con estar con el. No tenía energía, no me concentraba, me descuide. Muchas veces trate de levantarme, me cambiaba para salir y antes de poder terminar de vestirme rompía en llanto y me sacaba todo, no quería saber nada con rodearme de gente, con ruidos fuertes, o tener que fingir estar bien.
Solo conmigo estaba cómoda, de alguna manera...
Pero un día note que esa no era forma de vivir, y me dispuse a demostrarle a el, que disfrutaba de verme tan mal, que conmigo no podía, que al final, ganaba yo.
Y así fue, ese día me arme de fuerza y lo saque a pasear, le mostré lo mejor de mi. Y me fui, con algo de dignidad que reserve solo para mi.
Me fui, me levanté, sola. Y pude una y voy a poder mil. Aunque tarde meses en volverme a armar, voy a poder.

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